Anverso Literario: Dialogando con la nueva narrativa del norte de Chile

Enviado por Ana Montrosis el 07/02/2010 a las 11:33 PM

La Antología Nueva Nortinidad, nuevos narradores de Arica y Antofagasta (Cinosargo 2009) se encuentra integrada por los siguientes autores de Antofagasta: Rodrigo Ramos Bañados, Álvaro López Bustamante, Eduardo Farías Alderete, Jaime Cortés, Juan Luis Castillo y de Arica los escritores: Roberto Flores Salgado, Josmar Conde Tolmo, Luis Seguel Vorpahl, Carlos Morales Fredes, Daniel Rojas Pachas y Pablo Espinoza Bardi.

A propósito de la selección de quienes por la incipiente XV región han tenido el atrevimiento de representarse narrativamente a sí mismos más que a una localidad, resulta necesario entregar unas palabras. Los estilos y técnicas dispares que demuestran deja en claro que si bien todos tienen en común el residir en Arica (ni siquiera se puede decir que todos sean originarios de esta zona, dada la condición extrema y fronteriza que ostenta) podemos destacar por encima de la confluencia espacial un irrefrenable deseo de no ser encasillados y evitar asumir de modo determinante el espíritu de geografía frontera, ciudad heroica y nostálgica que cierta mirada canónica ha impuesto. Por ello, citamos planteamientos de Virginia Woolf a esta altura ya clásicos aunque muchas veces no escuchados o bien entendidos por algunos sectores dogmáticos de la tradición literaria local y porque no nacional, que pretende regionalizar la literatura como una imagen de postal llámese pampina, austral o alegórica del copihue o el cactus.

Woolf decía: La vida no es una serie de farolas ordenadas simétricamente, sino un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos rodea desde el inicio de nuestra conciencia hasta su final. ¿No es tarea del novelista transmitir este espíritu variado, desconocido y sin circunscribir, no importa qué aberraciones o complejidades manifieste, con tan poca mezcla de lo ajeno y lo externo como sea posible?

Tales palabras nos permiten expandir desde el intuitivismo, la irracionalidad, el expresionismo y la percepción estética de cada individuo, la región, no como un exacerbamiento de lo que Tolstoi decía "Describe tu aldea y serás universal"

Sino considerando la realidad que nos convoca como es en su completa incertidumbre... una aldea global, abstracta y con fronteras virtuales, más cercana hoy a una red paragramática  llena de códigos fonéticos, sintagmáticos y semánticos, signos y discursos intra- e infra-históricos y que cada autor sabrá como abordar y proponer a su antojo independiente de su ubicación en un hemisferio.

Al respecto, no podemos negar que el espacio y época influyen, la distancia de un centro por ejemplo, digamos Santiago... Pero para el caso de Arica vale afirmar que hay muchos otros centros a los que paradójicamente la ciudad ha estado anexada o vinculada a lo largo de su historia, Perú y Bolivia... también Arica, si lo pensamos es al final un centro lejano e indolente para las provincias de Parinacota y la población Aymara del país y en cuanto al resto de Chile, la otrora ciudad de la eterna primavera, es también un núcleo cuando se trata el tema de los inmigrantes ilegales y la droga.

En definitiva todo lo expuesto está en mayor o menor medida en la mente de los creadores de esta antología y si bien uno puede escribir situado y lo hace... se puede contraargumentar a aquellos fundamentalistas del naturalismo regional que pregonan: "que uno no puede marginarse o dar la espalda al mundo que lo rodea"  añadiendo del mismo modo, que uno tampoco puede excluirse de la labor de rodear al mundo con lo que uno es en lo más profundo de su caos y deseo por imaginar la realidad.

Por ello este grupo o colectivo imaginario de autores situados en Arica... no cabe tampoco llamarlo generación pues hay voces aquí que bordean los veinte y otros que superan los cincuenta... por tanto es preferible entender su quehacer como el de artistas disímiles de la palabra y que aspiran desde su individualidad a desarrollar una geografía mental más que territorial abocándose a la región no tan transparente que cada cual quiere relatar y representar en el papel.

Así lo demuestra la inclinación multifacética que vemos en los textos, el humor  negro, la blasfemia y desacralización de figuras, lugares e hitos, incluso instituciones como el mismo arte de narrar son cuestionados con una revisión irónica y metatextual de la palabra y espacios concretos cargados de un esplendor utópico, podemos señalar el Morro o el manoseado y derruido Hotel Pacífico, en esos trotes tampoco es de extrañar la revisión a los llamados subgéneros, el terror, la ciencia ficción, la novela negra y las transgresiones que modifican la estructura narrativa lineal con saltos de nivel poniéndose atención más que a lo enunciado a la enunciación, los quiebres temporales y por último la ausencia de una voz definida se lucen en estas prosas.

La suma de todos estos esfuerzos en cualquier caso, tampoco anula el potencial de la tan mentada ciudad desértica y fronteriza que asume el rol de atmósfera o punto de hablada, espacio depredador, violento, contradictorio y ambiguo que Cormac McCarthy, Rulfo, Burroughs, Bolaño, Lowry y muchos otros vitalizaron...

Aquel lugar sigue siendo sin duda un misterio y veta a explorar y que lastimosamente termina pudriéndose como cualquier otra posibilidad creativa en el decimonónico afán de poetizar elogiosamente las bondades del paisaje y el tesón del tipo humano... por ello se plantea desde este punto, en la historia creativa de Arica, una imperiosa primera tentativa de romper con una inercia fetichista y reduccionista que se ha asumido como verdad en los últimos cincuenta años o más dentro de la literatura de la localidad... pues el ejercicio escritural debe ser el norte y no el norte como tótem, mantra o símbolo sacro una excusa para escribir en clave turística y condescendiente

Puede leer en línea la antología o descargarla pinchar en el siguiente link: Antología de escritores de Arica - Antofagasta

 

Autor: Daniel Rojas Pachas

Presentación del libro Superhéroe de Gonzalo David Por Ana Rüsche

Enviado por Ana Montrosis el 05/02/2010 a las 06:15 PM

Presentación del libro Superhéroe de Gonzalo David

Por Ana Rüsche


Hoy nuevamente recuerdo, empuñé la hoja en blanco como mi primer revólver, pero cada tentativa en la pared era tan imaginaria como las de mis compañeros de clases y casa, cautividad para disparar mágicamente en las paredes, los niños con auriculares oyen como paredes gruesas, pelotas de béisbol reducidas a la mitad. 

Como ocurre con todos los primeros revólveres, cuando jalé el gatillo, bang, y mi brazo dolía tanto, como esa maldita página blanca que yo sólo se llenar de cosas sucias e idiotas; no hay ningún objetivo, sólo unos tontos auriculares en la oscuridad. 

En este sentido, apareció  un Superhéroe por la ventana. De hecho, yo podía ver algunas cosas asomada por la ventana, el tránsito eterno por la Quinta Normal de Santiago de Chile, desde los buses las luces de los faroles parecían galaxias, a pesar de todo no quería ver nada, estaba triste, me veía horrible con los auriculares como pelotas de béisbol en la cabeza. Y he compartido el mundo con personas que dan disparos en las paredes y no escuchan, es que los chicos no lloran, son hermosos y jamás dirán muerte. 

Ahora él cambia de colores como un camaleón. Nos llama. 

El Superhéroe, como el vengador del arcoiris, extiende sus brazos. El nos crea nuevamente! Instintivamente dejo los auriculares y escucho su voz dulce, llena de las preguntas más difíciles, como corresponde a un salvador que entrega confianza; ahora los disparos somos nosotros: 

Me tira a través del cristal.

En Bangkok soy un niño autista tailandés que amenazaba con tirarse al vacío, cuya madre lloraba desesperada al bombero: “mi hijo ama a los superhéroes”. Tengo 8 años, estoy operando este computador que nunca me responde, como sentado en la baranda del tercer piso de mi escuela para alumnos especiales. Prefiero mis auriculares, mi pantalla en blanco, mi pistola en la cabeza de puro miedo. Siempre hay la misma proporción que el amor.

El bombero-niño saca un traje del hombre-araña guardado especialmente para una emergencia y tira la sábana blanca con los brazos extendidos, y ágil, siempre como la lengua de un camaleón. Antes de titubear me lanzo al vacío… me agarra en el aire! 

El primer revólver de la hoja en blanco ahora es una gran cama elástica, donde se puede saltar y brincar, de la mano y salvado por el bombero, ese bombero es también un niño, es también Gonzalo, y gritamos como las aves desafinadas con un tipo de ternura radical que sólo los que nunca responden son capaces. Nuestro pequeño árbol de cristal es noticia en todos los repartidores de diarios del universo. 

Hoy lo intento nuevamente y puedo escribir los versos más tristes esta noche, porque recuerdo haber visto a mi Superhéroe en el cielo contaminado de la Avenida Paulista. El día y la hora llegaron. 

Ahora somos el primer disparo del revólver en esas hojas manchadas que convierten este libro en carne. 


Sao Paulo, Brasil, 2009 

 

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias? Por Daniel Rojas Pachas

Enviado por Ana Montrosis el 05/02/2010 a las 02:46 PM
 
¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?

Creo que debemos partir revisando la siguiente cita de Vattimo a raíz de su lectura de Nietzsche– El carácter de «fantasma social» del yo tiene asimismo raíces «lingüísticas» (la obligación, para comunicar, de mentir según un sistema de mentiras o metáforas, socialmente aceptadas) y «disciplinares»: es la necesidad de comunicar nuestras necesidades a los otros lo que nos obliga a conocerlos de manera sistemática, a descubrirlos de una manera que resulte comprensible aunque sea superficial; -. La premisa del italiano podemos pensarla a la luz de una de las más destacadas generaciones de escritores chilenos del siglo recién pasado, la del cincuenta, que ha sido universalmente calificada como “demasiado heterogénea” para encasillarla pues ostenta nombres y proyectos escriturales como el de Lihn, Wolff, Teillier, Donoso, Alcalde, Jodorowski y Edwards entre otros. La pregunta de rigor es ¿Qué queda tras leer sus obras y revisar sus carreras por separado? Pienso que darnos cuenta que lo que Lihn hizo o Alcalde propuso por dar un par de ejemplos extremos, no da píe a dudas sobre posibles puntos en común más allá de circunstancias de nacimiento o coincidencias amparadas por el hecho de ser escritores en un medio reducido y dentro de una época que los llevó a toparse en encuentros, revistas o editoriales, formando parte de alguna antología o debido al capricho de algún crítico o académico a ser bautizados como parte del canon pues ¿Qué unión hay entre el surrealismo popular de Alcalde y la metatexualidad de Lihn más allá de ser productos literarios? En definitiva lo único real que hay entre ellos es la creación descarnada, la literatura en movimiento, el resto es prescindible… no hay manifiestos ni manera de reducirlos a un ideario unívoco, cada uno es un universo de voces, de obsesiones, incertidumbres y discursos que ante todo pierden, si queremos a la fuerza enmarcarlos para una postal o libro de liceo. El concepto de generación desde luego tiene un valor para la historia literaria y la crítica; permite ubicarnos espacial y temporalmente y sobre todo cruzar anécdotas, generar mitos para charlas trasnochadas, para tener una bonita introducción en un artículo, un buen punto de referencia pero a veces no pasa de las especulaciones y la chismografía preguntarse por ejemplo cómo tales desventuras afectaron sus escritos, quizá fueron compañeros de parranda y qué enredos amorosos los cruzaron, a qué congresos asistieron y cómo se apoyaron o ningunearon, pero de todo eso sólo queda un artificio metodológico, una moneda de cambio para sintetizar lo irreducible, el canon y la generación como su caballito de batalla es un mecanismo y como tal puede modificarse. Sorprende ver como a las generaciones se añaden o quitan nombres a conveniencia sobre todo cuando está de moda parir textos póstumos. Además hay que preguntarse, ¿Qué queda para la realidad actual con toda su virtualidad inherente y fronteras derribadas?, pensemos en experiencias límite como la de esta “generación del pdf y los blogs” llena de revistas y antologías digitales, los heterónimos y las identidades veladas además del plagio y el tráfico de información están a la orden del día, por tanto, si el caso de los del cincuenta era heterogéneo, el presente subvierte la noción de contexto inmediato y la artificialidad del concepto pondera la diferencia más que la unidad, la fragmentación de colectivos imaginarios se tiende a imponer, son geografías mentales y aldeas globales, no aldeas como las de Tolstoi, la novela mundo que soñaba Balzac ahora se pesa en bytes, esto no le quita el mérito a las antiguas tecnologías del conocimiento y diálogo, sólo las amplía, por ello el norte de Chile y su aridez por citar otro caso, no puede reducirse a la entronización de la camanchaca o las presencias tutelares como una divisa o himno de logia al cual hay que adherir como un miembro al partido, estamos hablando de arte, por tanto la noción y obsesión de generar taxonomías sólo debiera atender a la calidad de las propuestas y a esas circunstancias que fortuitamente producen una conjunción de voces en un momento y tiempo determinado, aceptando que el concepto como tal, reside sólo en la mente de los críticos y los libros de historia literaria y en la utilidad que los lectores le dan como factor metodológico. Creo que una de las victorias de este tiempo y sus ambiguas y cambiantes reglas de rápido consumo signado por los fast food y los realitys, es empujarnos a saber como Vattimo agrega El descubrimiento de la mentira, o del «sueño» (como dice el aforismo 54 de la Gaya ciencia), no significa que se pueda terminar de mentir o de soñar, sino sólo que se debe continuar soñando sabiendo que se sueña, pues sólo así se puede no perecer.

Autor: Daniel Rojas Pachas

"Piedra Negra" de Leonidas Rubio

Enviado por Ana Montrosis el 31/01/2010 a las 10:37 AM

"Piedra Negra" de Leonidas Rubio

El archivo, la piel y la lengua.

Por Antonio Silva
Diciembre de 2009.

Diversos problemas se aparecen mientras se recorre Piedra Negra, reciente entrega de Leonidas Rubio. Poeta que vive y trabaja en Curicó y cuya presencia en el panorama de la poesía chilena se registra ya desde principio de los años 90.

Piedra Negra es un texto cuya complejidad reside en establecer una pregunta muy radical sobre la experiencia misma del lenguaje y su manera más directa de cristalizarlo; El cuerpo.

La escritura siempre deviene problema al poner en escena dificultades y tensiones que interrumpen  su mecanismo de despliegue en sí, es decir la palabra  es capaz de armar  y desarmar mapas; obstaculizando cualquier posible pesquisa apacible  que una empresa de lectura analítica- interpretativa pretenda hacer.
  
Piedra Negra es un ejemplo de este problema. El autor deja pistas para mostrarnos un territorio que luego pone en penumbras. Más que un estado, lo descrito es una síntesis de tiempo y lugar, imágenes quebradas y dispersas salidas de un itinerario a ciegas. Un deseo abierto y transfigurado en cuerpo de carne y de la letra o de la voz que Leonidas Rubio pone a disposición  del lector para atravesar la experiencia del lenguaje.

Hay un planteamiento interesante en esta odisea, el volumen material del libro. En su planteamiento material, voluminoso y extenso, el libro acciona su política de inventario al deletrear uno a uno los fragmentos de una realidad doblemente anquilosada. Por un lado lo vivido y lo soñado por otro la voz individual o plural, la voz de un cuerpo o el ethos de un paisaje. Toda experiencia es inasible en su narración, e ahí las tensiones con que Piedra Negra habla el derrumbe de la historia.

La poética de Rubio dialoga de manera tensa e intensa con el programa estético de la poesía Larica., de  aquella matriz emerge los primeros recursos estilísticos y temáticos que el autor pone en circulación, pero luego, a medida que se abren las gavetas  de su metaArchivo,  los efectos de ésa acción se tuercen bajo un halo fantasmalizante donde la experiencia misma del lenguaje entra en suspenso.

El texto experimenta movimientos y sobresaltos constantes .Está  pensado y cuajado en un marco reactivo que constantemente transgrede sus propio tiempo.
Rehúye a la regularización escopica de una mirada clasificatoria y ordenada, y se entrega sinuosa, como alfabeto de ciego a una ruta donde ninguna certeza es posible .Ni siquiera la muerte. Si bien se apela a un declive fásico de la experiencia, esta en juego su predeterminación o su movimiento silente, que traslada y conduce a ninguna parte.
El calendario que propone Leonidas Rubio esta fracasado por que el tiempo con que trabaja es inabordable.

El tiempo es una preocupación central del autor .Conceptualizado como interrogante, peso o cadena a romper, el problema del tiempo aparece en Piedra negra como tic intranquilizador donde se ajustan cuentas con secretos e historias íntimas y remotas, factuales y lacerantes. Aquella promesa  se lanza a diseñar  una biografía coherente. Sin embargo, el autor esta precavido y al tanto que la emergencia de un Yo es imposible.

La experiencia es entendida en el  texto como un diagrama circular. Una operatoria vía afecto/efecto Es aquel pie pisado por el paso en que no muta aunque la palabra este constantemente cambiando de piel Su autor invoca y somete su textualita a toda una mecánica alquímica- como el mismo lo llama.,”una alquimia intima” en el hipotético deseo  de cambio y mutabilidad. Sin embargo,  al revisar piedra negra se constata que los textos de Leonidas Rubio están en plena ebullición, es decir sometidos  aun movimiento cuasi perpetuo., que le proporciona una dimaica física de moviendo complejo. Las exilia y las retorna a la vez, las tensiona en una disposición cronométrica, como dispuestas y posibles siempre para ser un nuevo pero a la vez mismo argumento.

Si en Proust la escritura tendría por función alterar la fugacidad del tiempo , la estrategia de Leonidas Rubio podría ser no reiterar sino iterar sentidos vitales para establecer la promesa de un cuerpo propio. Sólo en ese juego tiene cabida y objeto la voz que opta por una arquitectura alquímica que transmuta sus sentidos para poner en recambio interminable los estatutos de su voz.

La figura del vagabundaje también se me aparece problemática..el texto designa un nomadismo permanente de lo que nominaliza por antonomasia como La historia. Ese metarrelato aglutinador y unificador que posibilita la “coherencia” discursiva. Rubio escapa también a todo posible afán totalizador de una memoria propia, se posee historia en el asentamiento. El vagabundaje de su voz imposibilitaría la “única versión”, “el dato específico” ,“el hecho en si”. Dichos aspectos se me aparecen problemáticamente significativos al ser Piedra negra un corpus que revisita la producción de Leonidas Rubio desde finales de los años 80 hasta nuestros días , como dispositivo ambiguo de celebración de por un lado un careo con un tiempo abominado y de un paso a otra veintena de años.. Que quiero decir con esto…? Que esta operación autoantologadora nos trae noticias de una imposibilidad, de un friso narrativo trizado por un tiempo que esta más allá de la pura cronología, un tiempo que toma de la alquimia su fuerza utópica para horadar la inmutabilidad de los electos.

TACONES BAJO LA LUNA DE ANITA MONTROSIS O LOS DIVERSOS ROSTROS DE LA FEMINEIDAD.

Enviado por Ana Montrosis el 31/01/2010 a las 10:11 AM

 

TACONES BAJO LA LUNA DE ANITA MONTROSIS O LOS DIVERSOS ROSTROS DE LA FEMINEIDAD.

                                   Por Eduardo Farias Alderete.

Enfrentarse a la primera obra de un poeta es una tarea delicada, se busca la impresión final de los versos, el peso específico de los versos, así, como en una cata de vino se descubre el cuerpo, el bouquet, etc. Sorprende la fluidez de los versos, sorprende a veces el intencionado vaivén de las palabras, el remate sorpresivo pero eficiente, rimas incompletas que dan una riqueza inusitada a los textos. La composición de los poemas, es breve, enjundiosa, tajante la mayor de las veces, creando unidades compactas que se entrelazan en un solo leitmotiv: la femineidad.
Lo último debe sonar obvio, pero no es tan así, sobre todo para aquellos acostumbrados a una voz femenina contestataria, áspera, refractaria, fuerte y a menudo de palabras gruesas. Mas en Tacones bajo la luna encontramos una voz femenina, igual o más intensa que aquellas antes mencionadas, así el lector, que por fortuna es hombre descubre los matices firmes de lo femenino en el universo, volviéndose el universo femenino y agudo.
Si se es mujer, a mi juicio, resultaría desconcertante entrar en ese salón de espejos, con nombres y sin nombres que es este libro de poemas. Razonamiento de hombre , dirán las detractoras. Error común es separarnos tajantemente en géneros. Fuera de esta discusión que ha llevado sus siglos, si no es que milenios, encontramos en Tacones bajo la luna una serie de imágenes arraigadas en la espiritualidad de la mujer, abuela, madre, hija, hermana, bailarina, etc.
Lector, no es un atlas, no un muestrario donde encontrarás diversos aspectos de mujer, no. Es como un óleo general , un mural, si así les place donde se impregnan imágenes , siluetas, historias , escenas , el frío del invierno, la moralidad cristiana, algo de paganismo , todo en un sincretismo que evoca nuestra propia historia, esa en que éramos amamantados por nuestras madres, esa proximidad que fue variando en los pasos de nuestras existencias. Es lo natural y obvio.
Así las cosas, habrán lectores en cuya memoria se evocaran paisajes sureños y la abuela, antiguas Iglesias católicas, la imaginería y la Virgen de Lourdes. En otros, los declives del matrimonio, los episodios álgidos del mismo, cartas que no debieron ser escritas, ni leídas ni conservadas, o las sombras de lo abstracto, el umbral del sentimiento descarnado: la confesión.
Es cierto, es delicado tratar de analizar la primera obra de una poeta, buscar ese sesgo técnico, depositar a distancia la lupa de la crítica, demostrar todo lo que uno ha aprendido respecto de la literatura, pero es abismante enfrentarse a un trozo de alma plasmado en los versos, las imágenes asaltan con una crudeza que impactan, se debe leer Tacones bajo la luna, para entender la dimensión de lo antes dicho. Es recomendable ir con los ojos bien abiertos, con el corazón más vidente que los mismos ojos.

                                           Antofagasta,enero 2010

Aire quemado de Gladys González por Alejandro Lavquén

Enviado por Ana Montrosis el 13/12/2009 a las 02:59 AM

Aire quemado
(Ediciones La Calabaza del Diablo). 30 páginas.

Por Alejandro Lavquén

Segundo libro de Gladys González, autora de Gran Avenida, un poemario que, en su oportunidad, fue muy bien recibido por la crítica. Aire quemado, de alguna manera se conecta con aquella publicación, sobre todo en el estilo. Y nuevamente es protagonista la ciudad como referente del tránsito del sujeto poético: “construir una ciudad/ dentro de otra ciudad/ sin puertas/ sin ventanas/ sin salidas” (…) “todas las ciudades/ son iguales/ todas las ciudades/ se provocan/ en el mismo ejercicio/ todas las ciudades/ se queman/ al cruzar la frontera”. Gladys escribe con el corazón, es genuina en su propuesta. Se desplaza con sinceridad ante el dolor, ante la desesperanza y –sobre todo- ante la melancolía, porque Aire quemado es sin duda un libro donde la melancolía se percibe explícita o implícitamente en cada página, como una especie de columna vertebral en cuyo derredor se manifiesta el periplo de la poeta. Abandonos, soledad, habitaciones marginales, insomnios y posibilidades debaten permanentemente sobre un futuro incierto: “el aire está quemado/ todo huele a miedo y silencio/ nos miramos a los ojos/ y no encontramos nada/ que sirva para construir una advertencia/ aún menos/ los escombros de esta noche”. Dentro de todas las pesadumbres y desconsuelos que encontramos en los poemas también la esperanza juega su papel, tomando la forma de sobrevivencia. Cada poema es un desgarro, un grito de auxilio, un deseo de no morir, de ser la luz y avanzar, un clamor de ser escuchada. Avanzar, en el contexto del libro, toma como significado trasladarse, caminar, escapar, en definitiva sobrevivir. Pero deambular agota, fastidia, pues siempre será necesario un lugar definitivo, un lugar nuestro, que nos aguarde y nos dé asilo permanente: “durante cuatro años/ la misma rutina/ empacar/ desempacar/ llenar el suelo/ con colillas de cigarros/ botellas/ papeles arrugados/ dormir días/ sin ver el sol/ sin hablar con alguien/ que no sea un taxista/ a un vendedor del almacén”. A pesar de la brevedad del volumen, dieciséis poemas, tiene encanto y profundidad, conmueve. Refleja además una ciudad vertiginosa y poco amable con sus ciudadanos más vulnerables a los sinsabores que trae el horizonte, dejándonos como experiencia que ante los hechos más dolorosos siempre es posible seguir viviendo.

 

Poema para el presidente de Chile, por Héctor Hernández Montecinos

Enviado por Ana Montrosis el 12/12/2009 a las 09:36 PM

                            +

[N – 1]

 

 [o Lista de deseos para una nueva democracia]

 

Héctor Hernández Montecinos

 

Al Presidente de Chile.

 

La “Dictadura” no se terminó con la salida del Tirano Visible. Continuó

un proceso de Post (paraíso de los juguetes) y actualmente de Hiper (infierno de la seguridad).

 

La Hiperdictadura reduce las libertades personales y sociales con su

            enfermiza obsesión por la protección y la vigilancia;

Hiperdictadura (sujeción política), hipercontrol (cámaras de seguridad), hiperrepresión (abuso legal de poder) matan la relación libre y creativa de la comunidad en los espacios públicos e íntimos. No nos encierren en nuestras propias ciudades.

 

La economía de mercado tiene agarrado del cuello a los enfermos, a los

            profesores y alumnos, a los agricultores, a los artistas, a los

indígenas, a los homosexuales, a los pequeños comerciantes, a los refugiados, a los gestores culturales comunales, a los soñadores, a los que no quieren usar tarjetas. El libre mercado es un sueño americano convertido en una pesadilla chilena.

 

La buena voluntad de los parlamentarios y la tecnología verde podrían

            rehabilitar la Tierra. La buena voluntad de los parlamentarios y

una decidida campaña pública podrían crear hábitos ecológicos en los niños y jóvenes. La buena voluntad de los parlamentarios se demostraría si renunciaran a sus beneficios económicos y abrieran cupos ‘no políticos’ para que la sociedad civil esté verdaderamente representada en el Congreso. Esto es ecología social.

 

Los combustibles derivados del petróleo intoxican a nuestra gente.

            Desenvenenar el país: el humo nos asfixia, la basura y los

            químicos de las industrias contaminan el agua y el aire. No

            olvidemos a los cisnes muertos, los ríos muertos, los cielos

            muertos, los niños y ancianos muertos. Limpiar la nación es

            tarea del gobierno, pero limpiarnos a nosotros mismos es tarea

            de cada día.

 

Insistir en las medicinas no tradicionales en los servicios de salud

pública y tener una previsión proporcional a las necesidades y no obligatoria. Como dice una machi: “las plantas son la farmacia de Dios”. Koliu Rayen para esos días de la mujer, Leliantu a los que se les muere el pajarito, Frokin para los que van camino a Pelequén, Trapi para las pasivas, Liglolkin para los que no pueden dormirse, Kalchakura para los sordos, Pelu para los huesos, Pengo para los curados.

 

Aprobar las leyes que modernicen y democraticen el Estado,

disminuir la ingerencia de las minorías morales ortodoxas en cuanto a temas valóricos. Financiar canastas de alimentos para las familias más pobres. Dar a conocer de manera fraternal y humana la triste realidad de las enfermedades terminales. Construir servicios descentralizados de salud, arte y cultura, credos, etnias, organización social. El bienestar de una sociedad no sólo se logra con inyectarle recursos sino también con aprender a escuccharla.

 

Coordinar un Programa de emergencia para abaratar los costos de los

            tratamientos de las enfermedades terminales. Legalizar el

            derecho de las mujeres con respecto a su cuerpo. Permitir el

            cambio de nombre de los y las transgéneros para que dejen de

            ser humillados por su identificación civil. Ponerse en el lugar

de ese otro, ponerse en sus pantalones, ponerse sus vestidos, ponerse su peluca y sus tacos, ponerse su bigote. Vivir en paz consigo mismo es vivir en paz con los otros.

 

Apartar la influencia religiosa, no la espiritual que sí es necesaria, del

arte, la educación y el derecho civil. Crear de una vez el

Ministerio de la Cultura y las Artes y enseguida una Imprenta Nacional subvencionada, de calidad, libre y sin mafias. Aumentar los cabildos culturales para el desarrollo de la autogestión local. La cultura y el arte serán los que permitan seguir soñando. Le da oxígeno libre y creativo a la sociedad de mercado. Nos recuerda que somos humanos cuando ser humanos es creer en que mañana será un día mejor si lo queremos.

 

La sexualidad no tiene nombres, es móvil, no es identidad fija sino

            circulación plena. Liberarla.

 

Despenalizar la imagen pública de los drogadictos, los homosexuales,

los inmigrantes, los pobres. Los políticos deben tener más contacto real con la gente. Reducir los millones que se gastan en la puerta giratoria de la justicia. La venta de anestesias orgánicas es un tema médico. Las enfermedades sociales son igual de urgentes que las otras, pues son silenciadas por los medios de comunicación y los malos gobiernos.

 

Despenalizar la opción de fumar marihuana: sus ventajas terapéuticas

            son reales y es menos dañina que el tabaco; no monopolizar la

            venta de antestésicos orgánicos y propinar su cultivo en zonas

            agrícolas pobres.

 

Confiar en la ternura y el delirio como vías de expresión libres y

            creativas. Terminar con el monopolio del amor que es puro

mercado y rating edulcorante para las telenovelas de clase. Querer lo mejor para  mi grupo, para tu grupo, para el grupo de los peruanos, bolivianos, ecuatorianos, palestinos, tibetanos, hermanos de mis hermanos, hermanos de mí.

 

Reducir radicalmente los ingresos del cobre para las Fuerzas Armadas;

            reinvertir ese dinero. Los ex militares que son dueños de

universidades privadas podrían tomar cursos de ética, de arte y de literatura.

 

Incentivar con publicidad de calidad una dieta saludable y rica en

            alimentos sanos y naturales. Alertar sobre los reales efectos del

            consumo de carne y de grasas saturadas, pues aparte de ser un

            desastre ecológico es un desastre alimenticio. Prohibir los

            colorantes y preservantes como la Tartrazina y el Amarillo

            Crepúsculo pues está confirmado que producen cáncer y están

            en el 90% de lo que compramos en el supermercado.

 

Reforestar con especies nativas las zonas rurales y devolverles más

            terrenos a las comunidades indígenas para que puedan sembrar

            y cosechar libremente. No exterminarlos, no criminalizarlos

            más. Un indígena siempre será el hermano mayor de un poeta.

 

Establecer la noción de granjas urbanas para que cada familia pueda

            plantar sus propios vegetales en su jardín y así se reduce la

            manipulación de los precios de los alimentos de la tierra, pues

            son sagrados.

 

Alentar el comercio internacional de tecnologías verdes en vez de los

            TLC que sólo hacen ricos a los más ricos y pobres a los más

            pobres.

 

Iniciar programas regionales que incentiven la creatividad en todas las

            edades, se enseñen los derechos sociales que tenemos cada uno

            y que se asegure la libertad como voluntad suprema. Devolverle

            las ganas de vivir a los ancianos, a las mujeres solas, a los niños

            pobres. Una nación alegre es el Paraíso Terrenal.

 

Incentivar a nivel de país el uso del reciclaje de la basura, de los

            desechos químicos, del papel y el cartón para potenciar

            instancias como editoriales cartoneras que usen material

            reciclado, artesanías en vidrio o plástico, etc. La metáfora del

            arte es convertir la basura de este mundo en belleza. Seamos

            todos artistas desde nuestro propio don.

 

Mejorar las condiciones laborales de profesores de todos los niveles

            educativos, que se valorice su trabajo; premiar los buenos

            desempeños y los buenos resultados a escala de bienestar

            humano. Prohibir los uniformes y la separación de niños y

            niñas: afuera la vida no es así.

 

Disminuir la importancia del dinero en la sociedad y fomentar formas

            de trueque. Devolverle el valor al cariño, la confianza, la

            amistad, la lealtad, la honestidad, la justicia cotidiana de las

            pequeñas cosas. Lo que más vale en cada ser humano es su don

            individual.

 

Aceptar y reconocer no sólo los crímenes cometidos por los militares

            sino también las complicidades de los civiles y juzgarlos. Abrir

            los procesos contra todos tipo de criminales impunes y darle

            paz a los familiares de los asesinados políticos. También juzgar

los delitos económicos en la Transición. Una justicia ciega y sin memoria es una forma de perpetuar el daño.

 

Abrir los archivos históricos de dos siglos y repensar críticamente todo

            lo sucedido para aprender de los errores y renovar los aciertos y

los logros en todo ámbito. El Bicentenario que queremos es una nueva herramienta para aprender a vivir en paz, libres y con justicia los próximos cien años.

 

Enseñar a la policía a respetar a las personas según su edad, su género,

            su raza, su religión, su clase social, su salud; sólo así tendremos

            una nueva paz ciudadana y habrá menos delincuencia.

 

Por último, comprometerse la derecha a respetar a la mayoría menos

            poderosa, a no querer imponer su moral y a recordar que el

            dinero sube y baja como el frío y el calor. Comprometerse la

            izquierda a escuchar nuevamente a la sociedad civil y no a los

presidentes de sus partidos, a renovar su pacto con la justicia social, con la calidad de vida, a ser más progresista y sobre todo, pero sobre todo a forjar nuevos sueños para este nuevo siglo.

 

 

Texto de Debajo de la Lengua

de próxima publicación por Cuarto Propio.

Quimantú y la publicación de la primera novela de Rodrigo Ramos Bañados

Enviado por Ana Montrosis el 30/11/2009 a las 05:16 AM

Quimantú y la publicación de la primera novela de Rodrigo Ramos Bañados.

Por Daniel Rojas Pachas.
carrollera@gmail.com

 

Hace unos meses en la red de diarios digitales de Chile, publiqué una nota sobre el interesante proyecto novelístico titulado Alto Hospicio del escritor y periodista Antofagastino Rodrigo Ramos Bañados, en ese entonces la obra ya había concluido, se hallaba cerrada como serie de aparición periódica en su blog homónimo y prometía en un último post; una eventual edición en papel por parte del grupo Editorial Quimantú . En diciembre del año recién pasado, esa promesa llegó a destino, el libro estaba editado. Unas semanas más tarde, la obra estaba en mis manos cortesía del autor.

Disfruté su lectura, aún cuando ya conocía la historia a plenitud gracias a la red, y es que la experiencia que uno vive al toparse cara a cara con un libro, siempre es especial; sobre todo si la obra que se disfruta goza no sólo de calidad y brío en su contenido, sino que en lo relativo a su edición, se percibe un respeto pleno a la elección y libertad creativa del publicado. El trabajo de Editorial Quimantú es sobresaliente, pues sin transgredir su principio base que aboga por no castigar al lector con el precio de sus libros, presenta un óptimo diseño de portada e impresión y lo más importante, respeta a cabalidad las condiciones particulares del título de R.R.B; al ser una obra nacida al alero del formato epistolar que permiten los blogs.

Intención que en primer lugar demuestra una madurez del autor al experimentar en su trabajo debut dentro de la narrativa extensa, pues más allá de lo anecdótico de diseñar una novela por entregas, a lo largo de varios meses y siguiendo la estructura de bitácora a tiempo real, con las ventajas correspondientes de intertextualidad y difusión masiva que permite Internet, R.R.B vincula lo mediático-tecnológico con su historia a fin de sacar provecho al máximo a las posibilidades narrativas de interacción con el lector; ya que fácilmente cualquier visitante podía con un simple comment tras la lectura, hacerse parte del proceso creativo e ingresar a la historia como cómplice del testimonio del protagonista, narrador-bloguero que confiesa su implicancia en los crimines de Alto Hospicio día por medio y semana a semana a vista y paciencia de los internautas.

Este factor nos permite añadir algo indispensable respecto al traspaso del contenido de la obra desde la triple w al papel, la inclusión en el libro de numerosos comentarios de los seguidores en línea de la obra. El riesgo de Quimantú en este aspecto, es saludable para la narrativa nacional, sobre todo si damos a conocer que esta novela, constituye otro estreno, no menor, el nacimiento de la colección ?Creando en-señas? de la histórica casa editora.

Quimantú busca con esta línea, abrir una veta y catálogo a fin de promover nuevos talentos y apuestas creativas en la literatura Chilena. Un buen paso en conjunto por parte del autor y su editorial, pues el texto con el cual uno llega profundamente a interactuar, goza de calidad y brío.

Alto Hospicio: Un viaje al infierno de todos.

Alto hospicio de R.R.B no es otra historia al uso sobre el norte grande, no es una oda gratuita a la pampa y el salitre, felizmente el escritor demuestra un increíble bagaje como lector y cinéfilo, además de gran valor y capacidad para asumir creativamente la apuesta total de mirar directo al abismo y enviar desde allí sondas que hablan a su destinatario de la otra cara de Chile y en especial del desierto con un rostro menos placentero y para nada romantizado; pulcro gracias al esplendor de la minería, el fragor de aquellos sufridos hombres de trabajo y los procesos histórico-sociales de hace dos siglos.

Rodrigo Ramos opta por explorar como un solitario viajero del delirio otra veta, los límites de lo fronterizo son su obsesión y ello se aprecia en todas las dimensiones de la novela, lo cual dota a esta de una gran riqueza en cuanto a estilo y diseño. La pieza en su origen multimedia se plantea como un mecanismo arriesgado que se comunica con sus posibles lectores a través de estrategias textuales que desafían ante todo, las convenciones de la ficción, al hacer como ya mencione, del receptor un cómplice de los hechos narrados, un silente vouyeur poniéndose de primera mano al tanto de las confesiones de una mente también fronteriza, una consciencia al límite de la sanidad a la cual se puede interpelar como narrador/bloguero siendo un lector/activo con un comment directo, minutos después de colgado un capítulo/post. La edición en papel recoge ese sentir al respetar las fechas y las opiniones tal cual se publicaron en reacción a la voz del protagonista que usa el medio electrónico para desahogar su ambivalente culpa, la que hora a hora, nos revela a un decadente y aplastado periodista radicado en el norte, fracasado en su primer matrimonio, lascivo y dedicado en su pasado inmediato a escribir notas sobre asesinos seriales famosos tales como Chikatilo o Garavito, columna apreciada por Julio Ceballos, y primera instancia para el nexo de ambos. El fanático acérrimo de Luis Dimas, se vuelve gracias a esas notas, chofer incondicional del decadente reportero demostrando que tras la fachada de prolijo taxista reposa un depredador en serie que cobraría la vida de numerosas jóvenes en Alto Hospicio, llegando a ser condenado y remitido a la prisión de Acha en Arica. El periodista por su parte que termina por convertirse en copiloto del viaje sangriento de Ceballos, justifica su grado de implicancia como testigo, incitador y encubridor de los violentos asesinatos, a través de la labor que realiza como periodista, pues al igual que un fotógrafo de NatGeo no está en sus manos intervenir ante las fuerzas de la naturaleza que privilegian la ley del más fuerte.

El abordar de esta manera el delicado tema que constituye una página negra en la historia policial y humana del país, sin atenuar la sordidez del caso, sin filtrar la oscuridad inherente del demencial submundo que duerme en alto hospicio, infame sexto mundo brutalizado por la indiferencia cruel y explotación del tercer mundo que es Iquique, Ramos Bañados, libera a la pieza de toda retórica y lugar común que tienden a parcializar el tema buscando dirigir las impresiones del lector hacia la conmoción a favor de las víctimas y el repudio total y satanización de un solo culpable; cuando el psicópata, más allá de ser impulsado por la sublimación personal de sus deseos, encuentra un contexto idílico para desarrollarse al amparo de la psicopatía social y morbosa, en que todos jugamos desde la acción y exceso de bulla al silencio y vista al lado, un rol sutil. Papel que R.R.B desnuda sin concesiones, mostrando los labiles pilares, otro borde frágil, frontera que horizontalmente nos balancea sobre un matadero y hecatombe que preferimos no ver, o dejar sepultado en la memoria; tal como dijo Bolaño en una de sus últimas entrevistas cuando le preguntaron qué consideraba era el infierno a lo cual él escritor respondió, es como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos. A lo que se puede añadir además una frase del protagonista de Alto Hospicio para entender ese infierno latente y cotidiano que? ?espera como los muertos, en lo más hondo del mar?.

 

Héctor Hernández Montecinos gana el premio Pablo Neruda 2009

Enviado por Ana Montrosis el 19/11/2009 a las 07:19 PM

 

El 16 de noviembre, se reunió el jurado del Premio Pablo Neruda compuesto por Waldo Rojas, designado por la Fundación Pablo Neruda; Matías Rafide, en representación de la Academia Chilena de la Lengua; Raúl Zurita por la Sociedad de Escritores de Chile y el director de la Fundación Pablo Neruda,  Manuel Jofré, en calidad de Presidente del jurado, acordando por unanimidad entregar la distinción al poeta chileno Héctor Hernández Montecinos, “en razón de su profusa obra poética experimental y vanguardista, su aporte a la poesía y teoría chilena, y a la escritura nacional”, según señalan en el acta.

 Esta es la versión vigésimo segunda de este premio instaurado en 1987  por la Fundación Pablo Neruda, con el objeto de premiar a poetas chilenos menores de cuarenta años, que se hayan destacado por  su obra y su  aporte a la poesía nacional. El primero en recibir este galardón fue Gonzalo Millán, y en los últimos años, Germán Carrasco, Malú Urriola, Javier Bello y  Rafael Rubio.

El premio consiste en US$ 6.000, una medalla y un diploma, del que se hará entrega durante el mes de diciembre.

Héctor Hernández Montecinos (Santiago de Chile, 1979) es Licenciado en Literatura (Universidad Católica de Chile) y Doctor © en Filosofía mención Teoría del Arte (Universidad de Chile). Su primer libro fue No! (Ediciones del Temple, 2001), el cual junto a un par más aparecen reunidos en [guión] (LOM, 2008), el siguiente es [coma] pronto a reeditarse por la misma editorial y hay un tercero en preparación. Debajo de la Lengua (Cuarto Propio) es la segunda trilogía del autor y está pronta a publicarse. Además se han publicado varios adelantos o selecciones parciales de su obra como Putamadre (Lima, 2005), La poesía chilena soy yo (Cochabamba, 2007), Livro Universal (São Paulo, 2008, traducido al portugués), NGC 224 (Ciudad de México, 2009) y LSD (1999-2009) (San Juan, Puerto Rico, 2009), entre otros. Su trabajo poético lo ha llevado por casi toda Latinoamérica, además del Latinale 2007: Festival Itinerante de Poesía Latinoamericana en Alemania; también a sido traducido al alemán, inglés, portugués, francés, holandés, catalán, vasco, checo y polaco para antologías y revistas. Ha sido becario del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como ensayista (2003), por su doctorado (2004 y 2005), como poeta (2006), como gestor cultural por “Poquita Fe: III Encuentro de poesía latinoamericana actual en Chile” (2008) y como investigador por “El Arte Irresistible: Acciones de arte en Chile entre 1973 y 1989” (2009). Escribe sobre literatura, subjetividad, cultura, arte y género. Su trabajo poético se ha cruzado con música, fotografía, instalaciones y diversas realizaciones audiovisuales. Ha dirigido varios proyectos editoriales, hace performances y acciones de arte, collages en papel, ilustraciones, guiones y obras de teatro en pequeño formato. La crítica le ha señalado como “el poeta más influyente de la última generación en Chile y una figura central del actual escenario lírico en América Latina” (La Hora, Guatemala), “uno de los vates más sobresalientes de la lírica contemporánea de Chile” (Reforma, México), “uno de los poetas chilenos más voceados en la última década” (El Comercio, Perú), “una de las voces más interesantes no solo en su país sino en Hispanoamérica” (La Ventana, Casa de las Américas, Cuba). Desde el 2008 reside en México donde da talleres, conferencias y es editor del sello “Santa Muerte cartonera”. A los 29 años recibe el Premio Pablo Neruda que le otorga la Fundación homónima por su destacada trayectoria tanto en Chile como en el extranjero. Cuarto Propio está pronta a publicar su libro teórico El Arte Irresistible: Acciones de arte en Chile (1973-1989).

EL CARNAVAL MENTAL DEL DESEO Presentación de La perla suelta (Cuarto Propio, 2009) de Paula Ilabaca

Enviado por Ana Montrosis el 07/11/2009 a las 11:06 PM

EL CARNAVAL MENTAL DEL DESEO
Presentación de La perla suelta (Cuarto Propio, 2009) de Paula Ilabaca Núñez

Por Héctor Hernández Montecinos

 

La poesía de Paula Ilabaca ha sido una materialidad disonante desde su aparición pública con Completa (2003) y la ciudad lucía (2006), pues desde ese momento inaugural ha sabido deslizarse y tensionar la casilla de ‘poesía femenina’, que bien debería señalarse de una vez como escrita por mujeres, pues lo femenino no es propiedad de un género, ni siquiera del literario que descompone su propia ficción y que descomprime las posibilidades múltiples de una autoría. Luego, la siguiente nomenclatura que intentó contener esta obra fue la de ‘poeta joven’, y en específico, de ‘novísima’, término que por lo demás quiso encausar un corpus disruptivo de nuevas obras como las de Pablo Paredes, Diego Ramírez o la mía.
           
Señalo estas resistencias a modo de una mini genealogía de lo que ha suscitado la escritura de Paula Ilabaca en Chile, por un lado, una fácil manera de etiquetar una poética que juega con sus propios recursos de manera deseosa y desfachatada, y por otra parte, un ostracismo crítico debido a esta misma razón, es decir, en la densidad lúdica de su propuesta que se aleja de toda forma de tradición enajenante y que permeabiliza estructuras, giros y materiales tanto de la novela como del ensayo, de la crónica como del género epistolar. Es decir, nos encontramos ante una de las escrituras más complejas, pero no por eso más difícil, sino que por el contrario, pues en su ritmo privilegiado, su musicalidad exacta encuentra su punto máximo entre la puesta en escena de una voz o una performance y el exquisito trabajo de las palabras y sus sentidos.

Si ya en Completa la autora hacía su debut dejando paralizada a la crítica y seduciendo a tantos lectores, luego con la ciudad lucía no hacía más que radicalizar sus procedimientos de escritura y llevarlas a una vertiginosa intensidad que ahora con La perla suelta vuelve nuevamente a formatear, pero retorna a sus primeras intuiciones que resultaron ser momentos de lucidez insuperables. Como si se tratase de una trilogía, la unidad del tono es su máxima diferencia, pues en cada uno de sus libros algo se mantiene y cambia, algo muta pero regresa, las imágenes, la música, los desvíos. Sin duda, estas variaciones más las puestas en escena de esta escritura han convertido a Paula Ilabaca en quizá la poeta más destacada de la reciente generación, la más problemática en sus propuestas y una de las menos leídas por estas mismas razones. Vale señalar también que sus dos primeros libros fueron publicados con un mínimo tiraje en editoriales independientes ya extintas, y desde esa opacidad es que La perla suelta inaugura una insistencia pública distinta que la editorial chilena Cuarto Propio ha sabido llevar con éxito, pues no sólo el diseño del libro es sobresaliente, sino que también el aura que esta casa editora ha sabido mantener la ha convertido ya hace veinticinco años como una de las más importantes y reconocidas en Latinoamérica.

La perla suelta (des)compone capítulos, secciones, apartados y juega incluso con la iterabilidad de esos fragmentos. En “¿Era yo? ¿Esa era yo?” no solamente se comienza una historia, sino que también se origina un devenir de la voz que se materializa en un sueño, y que en ese sueño halla su simulacro de existencia, pues las yeguas blancas que aparecieron allí se convertirán en una primera ejecución de un cuerpo, de un personaje como el que será la perla. Fantasma, mujer, animal que en “Primera persona singular o la configuración, la voz de la suelta” conviven como una sola materia en una casa, en una persona, en un solo deseo. El sueño al hacerse realidad se ha convertido en una pesadilla. Cito:

No estoy enamorada. Una yegua no se enamora. Es solo que hay momentos en que una voz que está muy dentro mío y que a veces circula entre los rincones de esta casa, entre la sangre de mi montura blanca, me dice que llame, que busque, que hostigue.

La perla que aún no se ha nombrado a sí misma comienza a mimetizarse con aquella visión y tanto su lenguaje como su historia van radicalizándose en la afectación de su propio recuento, como un largo monólogo en un espejo o en una pantalla de televisión o de una computadora. Está sola, habla sola, fornica sola y en ese desamparo es que letras de canciones que se oyen a lo lejos terminan siendo su verdadera voz hasta que en “Y la perla pensó que podía quedarse con algo, pero lo botaba todo” ya existen la suelta y la perla, como dicotomías de un mismo deseo, de un mismo aburrimiento, de una misma vida. Al mismo tiempo, el rey y el eunuco se convierten en una imagen desdoblada de una forma de poder, de un triunfo y de una derrota, que acompañarán a la perla/suelta en este carnaval sicológico que es como se va dando la trama al interior de una casa, de cada rincón de esta casa solitaria, pero llena de voces y cuerpos que retumban en cada objeto, en la cama, en la tina, en la mesa como si fueran también seres vivos que reclaman su espectralidad.

En “Y la perla tomó todos esos polvos viejos y a la basura los tiró” se reafirma la singularidad de cada fragmento de personaje, la perla y la suelta están unidas como un collar roto, lo que hace una la otra lo dobla, son un espejismo en el desierto de esa casa que parece inmensa como castillo, pero que ni el rey ni el eunuco pueden gobernar. “Y mientras tanto lo hacían una y otra vez” es el siguiente apartado, en el cual aparece una nueva voz, el joyero, quien logra unir la escisión entre la perla y la suelta, pues conoce el brillo de una y el valor de la otra, una perla suelta, una perla que se origina del barro, como la etimología de la palabra barroco que en portugués significa perla irregular, sin forma definida y que en el italiano barocco es un razonamiento retorcido. En ambas nociones se conjuga lo deforme, el desvío, tanto de un lenguaje prístino como el coloquial, el verso y la prosa, la poesía y el teatro.

La perla suelta de Paula Ilabaca nos devuelve al misterio de la escritura, a la locura que hay entre una palabra y la otra, a lo más profundo de una mente en incesante proceso de creación, en el cual la poesía, lo dramático, el testimonio dejan de existir para dar paso a la ficción que es lo que une a la vida y la literatura. Este libro es un reto, un desafío, propone una nueva forma de leer ‘poesía’, y sin duda no sólo confirma la importancia de Paula Ilabaca en el escenario chileno, sino que desde aquí comienza un nuevo panorama de lecturas en México y en el resto de Latinoamérica.

DF, 12 octubre 2009
IX Feria Internacional del Libro de la Ciudad de México.

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Fotografía de Alejandro Amezcua