Homenaje a la obra de la poeta Boliviana Emma Villazón

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Se realizará un espacio de lectura y diálogo sobre la obra de la poeta boliviana Emma Villazón (Santa Cruz, Bolivia 1983, La Paz, 2015), recientemente fallecida. Emma tuvo residencia en Chile hace algunos años y cursó un Magister en Literatura Latinoamericana y Chilena en USACH, y desde este año era becaria CONICYT en el doctorado en Estética en la Universidad de Chile. Publicó en Bolivia dos poemarios: "Fábulas de una caída" (2007) y "Lumbre de ciervos" (2013).

Esta actividad se realizará el viernes 20 de noviembre del presente año en la Biblioteca de Providencia del Parque Balmaceda, comenzando a las 19:30 horas.

Contempla la lectura de sus poemas por parte de diversos escritores y algunas de sus personas cercanas. Se considerará un vino de honor y regalaremos la publicación "Revestida por otro viento de sueño", poesía de Emma Villazón (Libros del Pez Espiral, 2015).

Entrada gratuita.

Festival de poesía latinoamericana en Chile Poquita Fe 2014

UNA CINCUENTENA DE POETAS LATINOAMERICANOS

EN ULTIMO FESTIVAL DE POESIA “POQUITA FE”

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Santiago de Chile, Septiembre de 2014 

El Festival de poesía latinoamericana en Chile “Poquita Fe” celebra su IV versión, luego de las exitosas experiencias del 2004, el 2006 y el 2008 (se adjuntan al final links con algunas reseñas de los encuentros anteriores). Entre el primero de ellos y el de este año ha pasado una década, fecha suficiente para que fenómenos tan dignos de análisis como la eclosión de las editoriales cartoneras, la riqueza y variedad de las nuevas muestras de poesía a nivel continental, el contra-uso de la virtualidad como modo de expansión y socialización horizontal, el surgimiento de varios encuentros y festivales que en Poquita Fe hallaron un modelo, sean un tema hoy a considerar para entender un panorama contemporáneo de lo que se hace en poesía en lengua castellana en América.

En este mismo escenario, creemos que hemos cumplido con creces los objetivos iniciales que no pasaron de ser más que intuiciones y anhelos en cuanto a la escritura de jóvenes y su difusión. Por esta razón hemos decidido que este festival sea el último que realicemos y que estos diez años que, casualmente, tuvieron como contextos el centenario de Neruda (2004) y el de Parra (2014), representen un ciclo que concluimos de manera simbólica con todo lo que estos onomásticos pudieran representar. De algún modo, ambos poetas son nuestros homenajeados de manera consciente (Parra) o inconsciente (Neruda) y entre ellos quienes pasaron por el festival y ya no están con nosotros: Stella Díaz Varín, Gonzalo Millán, Antonio Silva y el brasileño Ericson Pires. A ellos recordaremos en esta versión, pues como ya sabemos el mejor memorial para un poeta es su obra.

A lo largo de todo este tiempo son casi doscientos los poetas, tanto nacionales como de más de quince países, los que pasaron por los Poquita Fe. Desde adolescentes hasta consagrados a nivel internacional. Decenas de lecturas en escuelas, universidades, centros culturales, bibliotecas, espacios públicos. Música, intervenciones, performance, tocatas, fiestas y una enorme variedad de experiencias y momentos que hicieron del festival no tan sólo un encuentro de escritores sino lo que lo mantiene vivo hasta hoy que es su espíritu de camaradería, cariño y autogestión radical.

Esta versión 2014 cuenta con la presencia de 25 poetas internacionales de una decena de países como Brasil (Pedro Lago, Amora Pera, Pedro Rocha), El Salvador (Lauri García Dueñas), México (Fanny Enrigue), Ecuador (Javier Lara), Perú (Martín Zúñiga, Kreit Vargas), Argentina (Juan Salzano), Bolivia (Clider John, Alex Aillón) entre otros; más 25 poetas nacionales que van desde dos muchachos estudiantes de enseñanza media, Daniel Medina Lillo y Luis Vicente Fresno, a poetas de la talla de Raúl Zurita, Bruno Vidal, Elvira Hernández, Carlos Cociña o Diego Maquieira, quien rompe su ostracismo de más de una década para inaugurar el festival. También se suman varios autores desde el extremo norte del país hasta los venidos de nuestro sur como Markos Quisbert, Benjamín León, Cristóbal Malebrán o Danitza Fuentelzar, entre otros.

Entre la semana del lunes 6 de octubre hasta el sábado 11 los conversatorios, charlas, lecturas y recitales se realizarán durante todo el día. En la mañana los poetas irán a dialogar a colegios como el Instituto Nacional, el Alejandro Flores en Recoleta y el María Luisa Bombal en Vitacura, en la tarde a universidades como la Diego Portales, la Católica y la Central, centros culturales como Balmaceda Arte Joven, la Fundación Neruda o el CCEspaña y en la noche espacios alternativos como Humano Bar en Bellavista, entre otros.  (Ver programa en el blog www.festivalpoquitafe2014.blogspot.com)

Este encuentro es el resultado del cruce de dos pertinentes transversalidades como es dar cuenta de la nueva escena de poetas latinoamericanos que están configurando el panorama de escritura más interesante de hoy en día, y por otra parte, la integración de éstos mismos desde sus materialidades nacionales para elaborar una cartografía nómade y contingente de lo que se escribe, discute y se piensa hoy en día. Asimismo, en un momento de completas distancias entre escritores debido a causas económicas, políticas y culturales es necesario un momento de discusión, crítica y encuentro en el que se revise los discursos sobre las condiciones y posibilidades de un(a) poeta en Latinoamérica y sus cruces con el neoliberalismo de los discursos, la globalización de los cuerpos y la virtualidad de los territorios.

 

FAN PAGE:

https://www.facebook.com/PoquitaFe2014

 

Contacto: festivalpoquitafe2014@gmail.com

9-73 70 74 68

 

POETAS PARTICIPANTES

 

Alex Aillón (Bolivia)/ Maximiliano Andrade (Santiago)/ Steph Apolo (Ecuador)/ Héctor Pérez Babilonia (Pto. Rico)/ Fabián Burgos (Santiago)/ Juan Carreño (Rancagua)/ Daniela Catrileo (Santiago)/ Antonio Cienfuegos (El Salvador)/ Carlos Cociña (Concepción)/ Luis Fernando Chueca (Perú)/ Fanny Enrigue (México)/ Fabián Farías (Curicó)/ Soledad Fariña (Antofagasta)/ Luis Vicente Fresno (Santiago)/ Danitza Fuentelzar (Iquique)/ Lauri García Dueñas (El Salvador)/ Rodrigo Gómez (Santiago)/ César González Cornejo (Perú)/ Rafael Henríquez (Rancagua)/ Elvira Hernández (Lebu)/ Clider John (Bolivia)/ Javier Lara Santos (Ecuador)/ Pedro Lago (Brasil)/ Benjamín León (La Serena)/ Óscar Limache (Perú)/ Pablo Mackenna (Santiago)/ Cristóbal Malebrán (Copiapó)/ Diego Maquieira (Santiago)/ Constanza Marchant (Santiago)/ Fernanda Martínez (Santiago)/ Daniel Medina Lillo (Santiago)/ Andrés E. Melgar (Perú)/ Julieta Moreno (Santiago)/ Marcos Negrete (Ecuador)/ Amora Pera (Brasil)/ Markos Quisbert (Arica)/ Javier Ramos Baca (Perú)/ Carla Retamal (Chillán)/ Pedro Rocha (Brasil)/ Jorge Samos (Bolivia)/ Juan Salzano (Argentina)/ Manuel Serrano (México)/ Juan Pablo Sutherland (Santiago)/ Christian Torres (Colombia)/ Christopher Vargas (Santiago)/ Kreit Vargas (Perú)/ José Vergara (Curicó)/ Bruno Vidal (Santiago)/ Emma Villazón (Bolivia)/ Martín Zúñiga (Perú)/ Raúl Zurita (Santiago)

 

Anita Montrosis presenta su libro Mi último cuerpo

1479263_10202531609870756_270905063_n.jpgAnita Montrosis presenta su libro Mi último cuerpo, Gráfica LOM, el jueves 16 de octubre a las 19 hrs en el Museo Casa- Chascona/Fundación Neruda. Espacio Estravagario ubicado en Fernándo Marquez de la Plata # 0160. 

Presentan el libro la académica Lorena Amaro y el destacado poeta Héctor Hernández Montecinos.

Dentro del formato de la presentación se hará una lectura en las voces actuales de la poesia chilena, tales como, Berenice Toloza, Carla Retamal. Camila Fadda y Malena De Mili.

Y para finalizar se llevará a cabo la lectura poética de la autora, acompañada del joven Guitarrista Beto Araya.

Anita Montrosis. Escritora Valdiviana (1969). Radicada en San Bernardo. Dedicada a la crítica literaria y a la gestión cultural. Columnista en medios escritos. Ha publicado el libro de poesía Tacones bajo la luna (Editorial Puerto Alegre), Austral (Editorial Segismundo) y Mi último cuerpo (Gráfica Lom, 2013). Ganadora del premio Municipal de literatura de San Bernardo en poesía y cuento. Ha participado en ferias y encuentros de libros tanto en Chile como en el extranjero. Mantiene inéditos los libros Paredes Lejanas y Despatriada. Actualmente prepara el libro Reseñas Literarias Contemporáneas.

Crítica Literaria al libro Austral de Anita Montrosis

CRÍTICA LITERARIA

OBRA: AUSTRAL

EDITORIAL - Segismundo

AÑO - 2013

AUTORA: Anita Montrosis

Desde el primer momento vino “Austral” libro de poemas de la Poeta Anita Montrosis, Valdivia, Chile, como brisa y viento, provenientes de mi Sur.

Avancé entre sus colores de horizontes cubiertos o completamente despejados, o hacia aquellos que una vez crucé  adueñándome del timón y dirección, allá en mi Puerto de la infancia y juventud. 

-Austral, austral,  A – U – S- T – R –A-L, parecía estar llamándome como las olas del mar frente a mi casa, algunas veces con furia otras con un ritmo que me permitía quedarme plácidamente dormida entre insomnios eternos.

Quiero tu libro, recuerdo que le dije, sentía que la marea del recuerdo se agolpaba dentro de mí, ya fuera por afán de hallar algo más que sólo palabras, como me ocurre muchas veces y fue así que  me encontré, mirando a través de “LOS OJOS DE ANITA”,  como cuando el tiempo era bueno y no se llovía la vida desde adentro.

Austral es la cala, aquel molo o puerto de abrigo, el muelle, la caleta, miradas que aparecen y desaparecen, mezclándose en el riesgo de la vida.

Austral es el barco mismo de la vida  que decide largar el ancla, sin temor a mar bravío,  porque es capaz de recoger las aguas del reposo que nos deja la muerte, así como también exaltar cuando cae el granizo con violencia e injusticia.

Cito:

III El camino de la lluvia

IV

Acá hay un pequeño ciervo

Que se asoma detrás de los árboles.

La piel descansa la miseria que inventamos

Y mi hija duerme en sus jardines Japoneses.

Sé que todo es esporádico,

por eso, vuelvo al bosque

a ejercitar el ojo plagiado de retratos

y a disfrutar el paseo del diluvio.

-Cuando el hombre encara su proceso evolutivo, logra cambiar su vida y renacer desde una mirada oblicua, que permite hallar el hilo del cambio.

No se enrolla la lluvia al cielo, sino que se descuelga y cae, como salvando el tiempo, apagando la oscuridad de la noche o encendiendo el día.

-La lealtad a uno mismo, puede sobreponerse a los ojos ciegos y podrán las alas nuevamente emprender el vuelo mil veces mil,  aunque los buitres te hayan nombrado “compañera”.

Anita Montrosis, escribe, a lo cercano y lo distante, es una residente  real de las letras, escribe mensajes al mañana, sin descanso, en defensa de su vida y la del vecino.

Escribir, es llenar los días  y haber echado suerte con todas las cartas  del tiempo y acariciar especialmente las que dejan conocimiento.

Las palabras, alcanzan su grandeza en lo sencillo del lenguaje,  sin linaje de codicia, ni quimeras que se beben tras de la puerta.

Anita, ofrece su corazón en respuesta al andar por esta tierra, respondiendo al mal, con su presencia. Parece estar diciendo:

Esta soy yo, salí desnuda desde el vientre de mi madre  y he parido también hacia el consuelo.

De Anita Montrosis y su libro de poemas “Austral”

“Un día escribiste que los fantasmas golpearían a los habitantes, tuve miedo de esta ciudad, de envejecer huérfana y profana”…

-En el Chena, también reposan los cautivos, a ellos y su gente les rasgaron el llanto y los partieron en dos o más pedazos, era el mal que andaba haciendo rodar cabezas a su antojo, pero los hombres que antes eran justos, se habían vuelto pequeños, casi diminutos y no hubo canciones para despertar tanto silencio.

Las letras pueden convertirse en escuadrón,  Anita Montrosis, es completamente capaz de sentarse sobre la ceniza  y maldecir a cualquiera que le venga a hablar de Dios o de la muerte, como si condolerse sin humedad en los párpados los hiciera lucir una corona.

“Y nadie me contó que estabas muerta”

Todos deseaban hermosear el cuerpo,

Ocultar las cruces y vaciar un grito

Que se descompone, cada vez que sonrío.

AUSTRAL – Pag. 25

En tiempos decadentes, donde todo parece caducar, se levantan voces en la poesía, así como la de Anita Montrosis, que vienen a cumplir una misión, surgen liberadoras para los lectores.

 

Rossana Arellano

Escritora-Poeta

 

Agosto-2014

 

 

 

Poemas de Anita Montrosis

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Me vigilan como si fuera un sirviente
han plantado en la imagen
una lectura aburrida
tal vez por eso niego estas cadenas
y me canso de esconder las manos

Todos creen que al lavar los pies
o al cortar los cabellos nos hacemos cómplices
tontería, nadie sabe que rezo a estos ángeles
para mitigar los pecados de mis hijos 
y cuando nadie resiste esta queja
observan como si supieran
dónde y cuándo comienza
a gotear la sangre

A veces creo que no entienden
que este arte sonámbulo
gira cuando el cuerpo
se acomoda al revés

Dejé de reconocer a mis amigos
los dioses me han glorificado
y pretenden que agonice lejos del Olimpo
Le temo al aire, al agua, a la tierra
el fuego es el único elemento
que se refleja desde esta ventana
¡Fíjate como mi figura no dice nada!
no tiene el encanto de un almendral

ni la vanidad de un relámpago
¿Por qué nunca me abrazaste?
¿Por qué tus cabellos grises, mustios 
se abanican como clavel de ópera?

 

Aquí estoy, agónica, afásica, sin suspiro

desconocida por el ruidillo de esta casa

Hoy no voy a discutir
ni recordar la rebeldía del espejo
tampoco besar caracolas
que se alejan del jardín
pretendo buscar el primer libro
que ha girado pegado e inquieto
porque estás aquí, fotográfica, bella
leyendo cada uno de estos escritos
aprendiendo a contemplar que somos un poema
cubierto de ángeles y símbolos
y que en cada tono hay una aproximación

Aquí estoy, agónica, afásica, sin suspiro
imaginando la travesía y en esa mirada salvaje
que volteó bruscamente la historia

La palabra es una modulación
recurrente e inútil
y la ley del hombre es y será
siempre una mano torcida
hasta que la infancia deje de llorar
miedo, sangre

Somos un país de cuerpos al mar 
y un atuendo negro recién planchado
Dime: qué haremos ahora
dime si los ojos pueblan una copa
o sólo pueden abrirse para cerrar un beso
Dime cuándo comienzas a abandonar la ciudad
donde lo invisible se descuelga aledaño

y la memoria se aparea inmortal
¡Vendan todo malditos!, ¡vendan todo!

pero no los sueños de mis hijos
porque cada río, cada bosque
cada montaña

es parte de este cuerpo 
que no ha dejado de ser joven

Haré lo que dicen
lavaré el rostro en las mañanas
besaré a mis criaturas
sólo porque hay cuentos de fantasmas 
en estos versos
Observa: el cielo es un infierno
La calle desaparece
en la abertura de una boca
No quiero que mueras
has traído aire a esta ciudad

Aquí los sauces lloran golondrinas
y al abrir sus ramas abanican hambre
No puedo escribir oraciones 
tampoco cruzar las piernas 
y este maldito mar es una valija llena de señales

Déjame creer que hay agua en el desierto 
y que en esta siesta el sol me besa eternamente

Ahora tus hijos duermen 
se dejan acurrucar por la frialdad nocturna
los veo como soles muertos
que pasan por mi calle y no saludan
ellos hablan de la puerta giratoria
yo de los delirios poéticos
sólo para que sientan tu tumba
y no deseen volver a acomodar sus escrituras

No insistas en salvar una ciudad
donde la lluvia se ha olvidado de nombrarte

 

   

(Textos del libro Mi último cuerpo, Gráfica Lom, 2013)

Reseña  

Anita Montrosis. Escritora Valdiviana  radicada en San Bernardo. Dedicada a la crítica literaria. Columnista en el periódico Datos Sur de Puerto Montt. Ha publicado el libro de poesía Tacones bajo la luna (Editorial Puerto Alegre 2007). Austral (Editorial Segismundo, 2013) y Mi último cuerpo (Gráfica Lom, 2013). Ganadora del premio Municipal de literatura de San Bernardo en poesía y cuentos en las versiones  2008, 2009, 2010 y 2011. Ha participado en ferias y encuentros de libros tanto en Chile como en el extranjero. Mantiene inéditos los libros Paredes Lejanas y Despatriada. Actualmente prepara el libro Reseñas Literarias Contemporáneas.

 

 

 

 

 

 

 

ODAS DE LOS AMANTES de Silvia Osorio por Anita Montrosis

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ODAS DE LOS AMANTES AL OTRO LADO DE LA DENSA BRUMA DE SILVIA OSORIO

Por Ana Montrosis

“Separados en vida pero no en la muerte”. 
Los Amantes de Teruel

 

El libro ODAS DE LOS AMANTES AL OTRO LADO DE LA DENSA BRUMA  de la poeta Silvia Osorio, es una composición poética de tono elevado, fragmentado en catorce poemas y al mismo tiempo, todos estos poemas están encadenados como un soliloquio que se convierte en un especial diálogo. Una conversación  entre dos seres, entre dos amantes. El o la, o los hablantes lirico/as cantan a lo religioso, a lo filosófico, y a lo amoroso. A momentos da la impresión de que los/las amantes se versaran entre sí, como si la energía fluyera desde algún lugar desconocido del cuerpo, o como si esos cuerpos no fueran ni siquiera necesarios, ni visibles. Pareciera que el amor en estas ODAS DE LOS AMANTES existiera más allá de cualquier estado psíquico. En lo netamente subjetivo.

En este libro, nada es más importante que el amor. La pureza del amor. Lo espiritual. Me pregunto cómo es que medimos el amor, o si acaso el amor es medible, no lo sé. Tampoco sé ¿Donde habita, o dónde se esconde?  Cómo, cuándo y por qué se trasforma. Y si es que acaso nace o evoluciona y hasta agonizara al otro lado de la densa bruma. ¿Qué difícil es describir este estado, que difícil es retenerlo y  desprenderse de él?, es como otro acto de amor y Silvia Osorio nos invita a cavilar sobre eso, sobre el amor, los amantes y la evolución de lo intangible.

Las ODAS DE LOS AMANTES, son una interrogante continua a un estado que no tiene forma, ni tiempo, ni espacio. Es como sentarse frente a una playa y mirar el infinito e imaginar que ese mar llega hasta donde está la otra parte de ti, lo inseparable de ti, tu otro yo, la manera en que has aprendido a respirar, donde te reconoces y hasta donde te reniegas.

Dicen que la poesía, es lo más parecido al amor. Siempre va con uno. Busca su espejo. Lo observa, Lo toca. Se trasfigura. La poesía de Silvia no es accidental, es un latido, a momento desconcertante como lo son los cantos de los amantes, casi un suspiro en medio de las olas, pero suspiros que se vuelven una gran tempestad. Este libro se asemeja a aquella tempestad que sabe que es pasajera, por eso vuela en busca de lo simbólico y lo escudriña sigilosamente en su cantar. Y viene a recoger las señales para su crecimiento, luego alguien las escribe y las hace palabras. Estos versos son como dije; lo más parecido al amor. Un bello arte en la memoria.

Silvia Osorio nos entrega un poemario limpio y armónico. Hay dedicación en estos versos de tono aparentemente dócil, de buen ritmo, pero de una profundidad tan íntima que es imposible no emocionarse. La fuerza de los versos está más allá de los sonidos, y del valor de las palabras, está en la capacidad de hacer buena poesía. Esa es la generosidad de la artista, el arte de la belleza, la simpleza de la vida. El amor en la propia creatividad.

                                                                                                  

  San Bernardo Junio, 2014

Reseña Literaria Mi Último Cuerpo de Anita Montrosis

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 “Mi Último Cuerpo”  Anita Montrosis

Por Mónica Montero

Abandonar el cuerpo, dejar que el alma o el espíritu se proyecten como la fuerza primitiva más grande y decidora que tenemos los seres humanos, dejar que este misterio nos guie por la ruta de la prudencia y la entrega, proteger la vida, mirando de frente a la muerte sin miedo, sin resentimientos,  ni odios.

Es la entrega la señal más diáfana del amor, y es el amor lo que más nos acercar a lo perfecto.

Esto es Mi Último Cuerpo, un atisbo cercano al sosiego y la paz, una pausa aguda que nos lleva de la mano para mostrarnos la divinidad de los días, el valor de aquellos guiños sutiles, el poder de la lealtad.

Las calles son las mismas de siempre, pero en esta oportunidad se han enflorado como jardines inmensos, se han vuelto olorosas y pulcras. Anita Montrosis, crea este pequeño universo, lo acicala, como quien ordena la casa de las aves, para que vuelen y retornen según sea su predestinación. Todo esto para llegar a ese canto sedoso y ofrendarlo a la mujer añosa que de un día para otro se comenzó a volver niña, y jugaron a escribir versos con las gotas de la lluvia,  a llenar de letras el dolor, para hacerlo parecer una risa ligera, para que cada día se convirtiese en un acto de valentía.

Los versos de Mi Último Cuerpo, están vivos y se convierten en carne, así, como lo hace el primer verbo, así como debe ser la literatura; sincera, limpia, transparente, discreta. Sin más adorno que la palabra bien utilizada, la imagen correcta y el silencio necesario.

Mi Último Cuerpo viene a quedarse en nuestra retina, viene a traspasar el tiempo, a inmortalizar a esas mujeres que se dieron a los otros, sin miedo a perderse, sin la violencia del ego, ni la epifanía a la carne.

Hemos de comenzar a valorar los detalles de las construcciones artísticas, tal vez, sin querer a menudo nos olvidamos de lo medular y nos dejamos llevar por los adornos que cuelgan de algunos trabajos literarios, adornos que si quitamos dejan desnuda la hoja, y no hay más que un nada inmenso.

En el caso de Mi Último Cuerpo, no hay artificios, ni fuegos artificiales, ni un regadero de sangre y tripas.

En Mi Último Cuerpo no encontraremos aderezo alguno, en este poemario hay poesía. 

Mi último Cuerpo, Anita Montrosis/ Gráfica LOM. 1° Edición Septiembre 2013/.   

San Bernardo, 2014.

Editorial Cuarto Propio invitan al lanzamiento del libro Desarmado del poeta José Morán

Marisol Vera, Directora de la Editorial Cuarto Propio, tiene el agrado de invitarles, al lanzamiento del libro "Desarmado" del poeta José Morán. Presentarán la obra Manuel Silva Acevedo,Victor Hugo Díaz y Gerardo Quezada. El evento se realizará el día jueves 9 de enero a las 19:30 hrs, en el RestoBar UVA, Irarrázabal 3469, Ñuñoa.

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Mi último cuerpo de Anita Montrosis por Silvia Osorio

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La Mesa de escritores (MET), con el patrocinio de la Corporación Cultural de Talagante, le dan la bienvenida a:

Anita Montrosis:

Poeta y crítica literaria Valdiviana  radicada en San Bernardo. Ha sido  columnista en el periódico Datos Sur de Puerto Montt, Paradiario 14 la Florida y en el periódico el San Bernardino, entre otros medios escritos. Ha publicado el libro de poesía Tacones bajo la luna (Editorial Puerto Alegre .Ha participado como jurado en los juegos florales de tortuguitas Buenos Aires, 2010. Ha sido invitada al II encuentro de “Lima No es Muda” 2009 y al V encuentro de poesía Barranca Lima 2011. Mantiene inéditos los libros de poesía, “Paredes lejanas” y la Historia del Festival Nacional del folclore de San Bernardo. Actualmente prepara el libro “Reseñas Literarias Contemporáneas”.

 Así se nos presenta “Mi último cuerpo” dividido en dos caminos bifurcados. Que exponen una cosmogonía de la mente consciente e inconsciente –el milagro inadvertido del verbo de la vida y la muerte que filtra en la belleza exacta de las metáforas. Tan desnudas lucen en cada palabra que por momentos se vuelven oníricas, invitando así al lector a que participe, de esta comunión con los dolorosos elementos cotidianos que las envuelven. Porque la muerte también tiene su canto, su palpitación, su pulsada mudez y desnudez.

La levedad de la vida se enfatiza en estos poemas como un fogonazo de sensaciones, tan cercanos a la percepción de la poeta que quieren salirse de su dolorosa experiencia: El corazón  frunce el ceño, lo inminente se sobrelleva. Se revela entonces el alma de ambos estados, más allá de la conciencia humana que en cierto modo las limita y distorsiona. Una suerte de racionalismo prudentemente dosificado armoniza la tristeza contenida en el alma profunda de quien las vive  con el asombro mismo de la voz poética que las nombra. Antes  y después de la enfermedad, funda la distancia que media entre pasado y presente, por tanto, crea un campo magnético entre ambos estados que los detiene y fija, estacionarios pero vibrantes en la vastedad de los versos.

Entregas tan pulcras y de oficio tan gozoso, como la de Anita Montrosis, dignifican el estado actual de la poesía chilena.

 

 

Silvia Osorio, presidenta de la MET.

Poemas Mi último cuerpo de Ana Montrosis


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Hemos de enloquecer separados

hasta que la tierra

recupere la equivalencia.

Sé perfectamente que la maldad

no se agrieta de piernas en un motel,

tampoco la perfección del poema

en un bar.

Dar vuelta la página será complicado

como la RESISTENCIA

que vuelve a jugar con la infancia.

Cenar en una mesa de mármol

y observar la pedantería del enemigo

es la lectura de este ridículo poema.

Pronto estaré bella y ausente.

No necesitaré de metáforas,

menos de una lectura individual.

 

 

Me vigilan como si fuera un sirviente

han plantado en la imagen

una lectura aburrida.

Tal vez por eso niego estas cadenas

y me canso de esconder las manos.

Todos creen que al lavar los pies,

o al cortar los cabellos nos hacemos cómplices.

Tontería, nadie sabe que rezo a estos ángeles

para mitigar los pecados de mis hijos

y cuando nadie resiste esta queja,

observan como si supieran

dónde y cuándo comienza

a gotear la sangre.

A veces creo que no entienden

que este arte sonámbulo

gira cuando el cuerpo

se acomoda al revés.

 

Dicen que me han visto merodear

por la esclavitud de los sueños.

El vuelo es pretencioso

e indescriptible

como el arco de una flecha.

Se repiten los fantasmas,

se divierten entre la demencia

y el eclipse lunar.

Busca en el mueble de alerce,

busca en el beso gris que no has incorporado.

¿Cómo es que has huido de este cuerpo?

¿Cómo es que has quedado insolente y virgen?

 

La señal es violenta e inusual

ha quedado en la precisión del instante,

en la estética del sueño

y en la frecuente tortura.

El cuerpo no escribe

acerca del suicidio del lenguaje,

tampoco ha pedido habitarse pulcro.

Ve: cómo expiras en otoño,

cómo has traspasado horizontal

y el calor mitiga esta enfermedad.

Los antepasados saludan distraídos

y los descendientes ignoran

¿por qué el hilo del eje se adhiere

e intenta despertarnos?

La muerte ha renunciado esta noche,

no quiere dejar que la piel desnude su historia.

 

Dejé de reconocer a mis amigos

los dioses me han glorificado

y pretenden que agonice lejos del Olimpo.

Le temo al aire, al agua, a la tierra,

el fuego es el único elemento

que se refleja desde esta ventana.

¡Fíjate como mi figura no dice nada!

no tiene el encanto de un almendral

ni la vanidad de un relámpago.

¿Por qué nunca me abrazaste?

¿Por qué tus cabellos grises, mustios

se abanican como clavel de ópera?

 

Hoy no voy a discutir,

ni recordar la rebeldía del espejo,

tampoco besar caracolas

que se alejan del jardín.

Pretendo buscar el primer libro

que ha girado pegado e inquieto,

porque estás aquí, fotográfico, bello.

Leyendo cada uno de estos escritos.

Aprendiendo a contemplar que somos un poema

cubierto de ángeles y símbolos

y que en cada tono hay una aproximación.

Aquí estoy, agónica, afásica, sin suspiro.

Imaginando la travesía y en esa mirada salvaje

que volteó bruscamente la historia.

La palabra es una modulación

recurrente e inútil

y la ley del hombre es y será

siempre una mano torcida,

hasta que la infancia deje de llorar

miedo, sangre.

 

Somos un país de cuerpos al mar

y un atuendo negro recién planchado.

Dime: qué haremos ahora,

dime si los ojos pueblan una copa

o sólo pueden abrirse para cerrar un beso.

Dime cuándo comienzas a abandonar la ciudad

donde lo invisible se descuelga aledaño

y la memoria se aparea inmortal.

¡Vendan todo malditos!, ¡vendan todo!

pero no los sueños de mis hijos,

porque cada río, cada bosque,

cada montaña

es parte de este cuerpo

que no ha dejado de ser joven.

 

Intente olvidar, pero aquí estoy

agónica, afásica, sin suspiro

exageradamente poética.

Dialogando en la textura de unas sábanas,

extraviada en aquel perfume que se abandona

cuando el recuerdo se registra a pestañazos.

Sabías que la muerte traspasó las habitaciones

y el otoño nos instigó a enamorar fantasmas.

Yo deliro con duendes fugaces,

porque deleita enfurecer a los ángeles,

pero la maldita tierra te reclama estacionario

y a mi contrapuesta.

 

Haré lo que dicen,

lavaré el rostro en las mañanas,

besaré a mis criaturas,

sólo porque hay cuentos de fantasmas

en estos versos.

Observa: el cielo es un infierno.

La calle desaparece

en la abertura de una boca.

No quiero que mueras,

has traído aire a esta ciudad.

Aquí los sauces lloran golondrinas

y al abrir sus ramas abanican hambre.

No puedo escribir oraciones,

tampoco cruzar las piernas

y este maldito mar es una valija llena de señales.

Déjame creer que hay agua en el desierto

y que en esta siesta el sol me besa eternamente.

 

A simple vista todo parece igual

la basura en la canaleta,

las palomas en el cobertizo

y este cuerpo

que no se permite avanzar.

Es difícil desempolvar las paredes.

El perfume de la cocina

y del pasillo se ha anexado

donde me siento

a dialogar con tu hijo.

Quien vuelve a pintar olas en el mar

y el origen de la nieve.

Tal vez pronto confisquen tus vestidos.

algunos tienen la alegría de una adolescente,

otros el quiebre de un ventanal.

 

Ahora tus hijos duermen

se dejan acurrucar por la frialdad nocturna.

Los veo como soles muertos,

que pasan por mi calle y no saludan.

Ellos hablan de la puerta giratoria,

yo de los delirios poéticos,

sólo para que sientan tu tumba

y no deseen volver a acomodar sus escrituras.

No insistas en salvar una ciudad

donde la lluvia se ha olvidado de nombrarte.

 

Te he bautizado como la novia

de los muertos,

porque aún no te he podido pulir,

tampoco deseo ordenar la casa.

Sabes que rechazo sacudir las paredes

y barrer las hojas,

prefiero imaginarte invernal

como cuando desvalijabas la ternura

para abrigar el agujero de los niños

e inventabas carcajadas

desde la escalera hasta la cocina.

Yo jugaba a ser tu hija ¿lo recuerdas?,

pero nunca aprendí a cocinar,

no quise.

 

Tus herederos siempre preguntan

¿Por qué no he desarmado la cama?

Les digo que no quiero desfigurar la matriz,

que no me interesa mistificar los papeles.

Detesto el juego horizontal

y ese leve olor a higuera

que continúa danzando en el patio.

No se dan cuenta que no puedo escribir

y aunque nadie conciba,

es rústico desglosar la escritura

y entretener las cavidades de esta casa

donde seduce asesinar el secreteo de la noche.

No sé, pero prefiero amoldar el cuerpo

aunque duela

y así detenerte en estas voces.

 

Es trágico no tener un nombre

¡Mira donde supuran los rostros!

quédate en la sombra de esta casa,

en los gestos, en los muebles

y en las intervenciones.

¿Creías que ellos volverían a ser hermanos?

Es absurdo dialogar entre el musgo y el trigo.

Las ojeras necesitan espantar flores.

Averigua por el crimen del cuerpo.

Deja que su ciclo le enseñe

y le exprima lo necesario.

Sé que rondas en la noche,

que sabes de estos duelos,

de las resurrecciones

y de este lenguaje.

 

Un día escribiste que los fantasmas

golpearían a los habitantes.

Tuve miedo de esta ciudad,

de envejecer huérfana y profana.

Me aferré fiel a tus quemaduras

hasta que brotaron cadáveres del Chena.

Sin duda dilatamos la muerte,

tratamos de eliminar el espectáculo

hasta escoger empollar ciudades

y cuando la enfermedad penetró hostil

nacieron duendes mitológicos

y todo el eco ingresó debajo de una alfombra.

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