ALEJANDRO LAVQUÉN POETA CHILENO

Enviado por Ana Montrosis el 05/02/2008 a las 01:34 AM
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Bibiografía :Alejandro Lavquén. Escritor chileno (Santiago de Chile, 1959): Ha publicado los libros Canto a una década (1981), Atardeceres y alboradas (1994), La libertad de Pérez (1996), Alegrías llenas de tristezas, El hombre interior (1997), Postales para no olvidar (1998), Respirando, Valparaíso poemario (1999) y Sacros iconoclastas (2004). En 2003 editó un disco con poemas sobre Valparaíso y música de Nano Acevedo. Es colaborador del quincenario Punto Final y en Radio Nuevo Mundo conduce el programa literario De Puño y Letra. Sus poemas y trabajos periodísticos han sido publicados en revistas, diarios electrónicos y páginas web de Chile, Argentina, México, Cuba, España, Suecia y Francia.

ARENGA AL LUCHADOR SOCIAL

Vuela, no te detengas, no escuches

los cantos de Sirena.

Se siempre tú, no cambies de idioma,

no te rindas ante la frivolidad.

Continúa a paso de piedra, de caricia,

de luz, mantén en tu boca el flujo

dulce del amanecer.

Escribe tus motivos, puéblanos de ideas,

haz de las murallas el gran silabario.

Cuídate del puñal que sigue tus pasos,

pero no te detengas, no aceptes los reproches

apolillados del inquisidor.

Golpea lo establecido cuándo haya que golpear.

Sigue avanzando, trae la lluvia

a dónde espera la flor.

Fluye tu constancia como el río mayor

a sus afluentes.

Recoje las riendas del carruaje

que te trae el camino.

EN LA TRAGEDIA DE LA VIDA...

En la tragedia de la vida

me purifico.

Sostengo mi ataúd entre los dientes

y comienzo a caminar

por los callejones herméticos

del alma humana.

A la vera del camino..., llora una mujer

desnutrida, violentada, sin dientes,

cuelgan de sus pechos

como collares de ultratumba.

Al reconocerla, me siento a llorar

junto a ella.

¡Cómo la amé un día!,

cuando la belleza irrigaba su cuerpo.

Cuando un fuego angelical excitaba

sus órganos vitales.

Cuando la cópula era perfecta

extendidos y vesánicos a lo largo del mundo.

Pero no quiso ser eterna,

no quiso beber de mi sangre insomne.

Prefirió la rutina del maquillaje.

Y hoy es tarde, ya es tarde para amarnos.

Voy sepultando muertos por la tierra.

 

LA HERIDA ABIERTA DEL MUNDO

Sin dinero, varados en cada

esquina de todas las poblaciones,

esperan.

Dudando y bebiendo nebulosas,

soñando con poder soñar.

Injuriados por la inmoralidad

de los moralistas.

Tentados por las fantasías

del televisor, frustrados

por la oferta y la demanda.

Desechados, sin plenitud,

enfermos de infelicidad,

los jóvenes exploran las calles.

¡De qué modernidad nos hablan

los dueños del mundo!

¿Del condón catalítico?

¿De la cerveza dietética?

¿De la prostitución vía

microondas?

¿Acaso de Jesús el Cristo,

vestido con casimir inglés?

Entre entre tanto de tanto,

es breve el camino

hacia el lado oscuro.

 

 

LOS NÁUFRAGOS

Desde el fondo del océano,

emergen las voces

de los náufragos

que un día embarcaron

en la historia de las aguas.

Son las voces de los compañeros

de Odiseo, que aún buscan

las costas de Ítaca.

Me llega el lamento altanero

de Ayax Oilida, aferrado

al escollo Cafareo,

castigo del dios marino.

Vienen a mí otras voces

fatigadas, quizá los amigos

del insigne Eneas o algún Argonauta

que se extravió en las estrellas.

Son los héroes

de mi infancia, que me invitan

a navegar con ellos.

 

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