Reseña Literaria Mi Último Cuerpo de Anita Montrosis

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 “Mi Último Cuerpo”  Anita Montrosis

Por Mónica Montero

Abandonar el cuerpo, dejar que el alma o el espíritu se proyecten como la fuerza primitiva más grande y decidora que tenemos los seres humanos, dejar que este misterio nos guie por la ruta de la prudencia y la entrega, proteger la vida, mirando de frente a la muerte sin miedo, sin resentimientos,  ni odios.

Es la entrega la señal más diáfana del amor, y es el amor lo que más nos acercar a lo perfecto.

Esto es Mi Último Cuerpo, un atisbo cercano al sosiego y la paz, una pausa aguda que nos lleva de la mano para mostrarnos la divinidad de los días, el valor de aquellos guiños sutiles, el poder de la lealtad.

Las calles son las mismas de siempre, pero en esta oportunidad se han enflorado como jardines inmensos, se han vuelto olorosas y pulcras. Anita Montrosis, crea este pequeño universo, lo acicala, como quien ordena la casa de las aves, para que vuelen y retornen según sea su predestinación. Todo esto para llegar a ese canto sedoso y ofrendarlo a la mujer añosa que de un día para otro se comenzó a volver niña, y jugaron a escribir versos con las gotas de la lluvia,  a llenar de letras el dolor, para hacerlo parecer una risa ligera, para que cada día se convirtiese en un acto de valentía.

Los versos de Mi Último Cuerpo, están vivos y se convierten en carne, así, como lo hace el primer verbo, así como debe ser la literatura; sincera, limpia, transparente, discreta. Sin más adorno que la palabra bien utilizada, la imagen correcta y el silencio necesario.

Mi Último Cuerpo viene a quedarse en nuestra retina, viene a traspasar el tiempo, a inmortalizar a esas mujeres que se dieron a los otros, sin miedo a perderse, sin la violencia del ego, ni la epifanía a la carne.

Hemos de comenzar a valorar los detalles de las construcciones artísticas, tal vez, sin querer a menudo nos olvidamos de lo medular y nos dejamos llevar por los adornos que cuelgan de algunos trabajos literarios, adornos que si quitamos dejan desnuda la hoja, y no hay más que un nada inmenso.

En el caso de Mi Último Cuerpo, no hay artificios, ni fuegos artificiales, ni un regadero de sangre y tripas.

En Mi Último Cuerpo no encontraremos aderezo alguno, en este poemario hay poesía. 

Mi último Cuerpo, Anita Montrosis/ Gráfica LOM. 1° Edición Septiembre 2013/.   

San Bernardo, 2014.

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